Déficit de atención
El
Déficit de Atención es un trastorno crónico del desarrollo, que se caracteriza
fundamentalmente por una disminución en el espectro de la atención; por
dificultades en el control inhibitorio, que se expresa a través de la impulsividad
conductual y cognoscitiva; y por una inquietud motora y verbal o
hiperactividad. Estas características deben aparecer antes de los siete años de
vida, según lo establece el criterio diagnóstico del DSM IV, donde se reconocen
tres tipos de DDA:
1.
Del tipo Inatento o con predominio de falta de atención.
2.
Del tipo Impulsivo o hiperactivo en donde se manifiesta el predominio de
la hiperactividad o la impulsividad, y
3.
Del tipo combinado en donde se muestran características de los dos
anteriores.
La
pre valencia del trastorno se ha estimado entre el 17 y el 22 % de los niños en
edad escolar. Cerca del 5% son medicados con drogas psicotrópicas. Es el
padecimiento neuropsicológico más común entre los niños.
Causas
del problema.
Las
explicaciones que se han dado y las teorías que se han generado al respecto son
muchas, una de ellas es la teoría sobre el desbalance de los
neurotransmisores (las moléculas que actúan como puente para que las neuronas
se comunican entre sí), otra teoría postula los factores genéticos como
causa del problema , también se discute sobre diferencias morfológicas en el
cerebro, o sobre la híper excitabilidad de las estructuras internas del
mismo (formación reticular). Igualmente se postulan trastornos en los sistemas
psicológicos de motivación, y mas allá, se habla de la disfunción pre
frontal del cerebro. Lo que es claro es que no hay consenso sobre el asunto.
En
último término estamos hablando sobre un problema en la capacidad del sistema
nervioso para regularse en una forma efectiva. Puede evidenciarse en
todos los trastornos mencionados, un exceso de funcionamiento de las
estructuras que generan llamados de atención sobre los sentidos del sujeto, y
simultáneamente una incapacidad de controlar los mismos en forma efectiva. Son
múltiples atenciones e incapacidad de controlar las
mismas.
Para
explicar este tipo de disfuncionalidad cerebral se debe hacer mención de
las ondas Cerebrales (actividad eléctrica del cerebro, que se correlacionan
con el nivel de actividad de las neuronas). Las ondas cerebrales se
miden mediante el electro electro encefalograma (EEG) y se
cuantifican en relación a su frecuencia o sea el número de oscilaciones
que se dan en un segundo. Se ha establecido la siguiente clasificación de
las ondas cerebrales: Delta, Theta, Alfa, Beta (1, 2 y 3) y Gamma. Las ondas
cerebrales se producen en nuestro cerebro de manera natural, según lo que
el ambiente o nuestro tipo de actividad nos demande (poner atención,
estudiar, descansar, estar alerta, etc.). Se ha descubierto que la
actividad cognitiva (pensamiento, uso de memoria, atención selectiva, etc.) se
relaciona con los ritmos BETA 1 y 2, en cambio el descanso y la relajación con
el ritmo ALFA; la ansiedad y estado de pánico con las ondas BETA 3, y entrar a
estado de sueño con las ondas DELTA.
El
cómo se distribuyen y cómo predominan los ritmos cerebrales en la zona
prefrontal del cerebro ha dado pie a esta explicación y a un nuevo
tratamiento del DDA. Cuando los ritmo THETA, que son los característicos del
sueño liviano, son los que predominan (por encima de los ritmos BETA) en
la zona pre frontal del cerebro, entonces se producen disminuciones en la
capacidad de trabajo de la persona, impidiendo que la actividad de esas
zonas se realice con efectividad. Es decir, el predominio del ritmo THETA y la deficiencia del
ritmo BETA impide el
adecuado funcionamiento de esta zona cerebral produciendo los síntomas del DDA.
Tratamiento
del DDA.
Actualmente
las terapias que se manejan en el tratamiento del DDA son:1. El
tratamiento farmacológico (impactando la función química cerebral). 2. Las
terapias de tipo psicológico (Demoradas y y de efectividad cuestionable) y 3.
La terapia de entrenamiento en Neurofeedback (Visualización y control de ondas
cerebrales). Existen otros tipos de terapias que pudiesen ayudar en el manejo
del síndrome, pero aun no se ha demostrado su efectividad en forma científica.
Terapia
de Neurofeedback.
La
terapia de entrenamiento con Visualización y Control de Ondas Cerebrales
o NEUROFEEDBACK es
un tratamiento Neuropsicológico que refuerza e inhibe los ritmos cerebrales en
busca de un funcionamiento cerebral armónico, por medio de la retroalimentación
computarizada del estado actual de nuestro cerebro. En pacientes con DDA
se realiza una evaluación de la actividad cerebral en las zonas frontales y
temporales parietales, determinando la
potencia relativa de las ondas Theta y Beta I. Se diseña a la medida del sujeto
un protocolo de entrenamiento, que casi siempre pretende reforzar las ondas
BETA 1 (SMR) o BETA 2 e inhibiendo simultáneamente las ondas THETA
El
entrenamiento se realiza frente a un computador, conectando el sujeto al mismo
mediante un sistema de electrodos (sensores localizados en el cráneo del
sujeto) y un amplificador de ondas cerebrales. Se le instruye al paciente para
que trate de realizar cambios en las animaciones que se le presentan en
el monitor del computador. Las animaciones están directamente relacionadas con
el estado de las ondas cerebrales que pretendemos entrenar y que se presentan
como juegos que solo funcionan en el caso en que el sujeto cumpla con las
condiciones de ondas cerebrales predeterminadas. Esto es: las animaciones de
los juegos se realizan solo cuando la computadora identifica en el paciente el
incremento del ritmo a entrenar y al mismo tiempo la disminución del ritmo a
inhibir, lo cual se dan ante la presencia de tres condiciones básicas en el
paciente: control motor (quietud), focalización del monitor de la computadora
(atención) y la intención propia del paciente de controlar sus ondas cerebrales
(esfuerzo);
La
repetición constante de las condiciones favorables genera el condicionamiento
de los ritmos cerebrales (aprendizaje en acción) y con este, el comportamiento
asociado al mismo. Este tratamiento debe llevarse acabo de 1 a 2 veces
por semana, a lo largo de, aproximadamente 50 sesiones. Los resultados se
empiezan a ver a partir de la décima sesión. El resultado es permanente y
definitivo, pudiendo cuantificarse mediante la Prueba de Variables de Atención
o PRUVA

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